Entrevista a Lino Barañao

“APOYAR A LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA ES PARTE INHERENTE DEL MODELO QUE SE PLANTEA EN EL PAÍS”

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El ministro de Ciencia y Tecnología habló con 2016 sobre el rumbo de la ciencia en Argentina y el pronto lanzamiento del canal de televisión del Ministerio, y aseguró que “nunca antes hubo un presidente que tuviera la preocupación por la Ciencia que tuvo Néstor y que tiene también Cristina”.

 

Por Héctor Bernardo

  

El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, nos recibió en su despacho de Avenida Córdoba y charló con nosotros sobre el rumbo de la ciencia en Argentina, el rol fundamental de los jóvenes en los avances científicosy el pronto lanzamiento del canal de televisión del Ministerio; aseguró que “la política y la ciencia son dos artes ligeramente distintas, pero complementarias” y que no se puede “tener un desarrollo soberano, una inserción digna en la economía globalizada y apostar al trabajo de calidad si no tenemos ciencia y tecnología local”.

- La primera pregunta puede parecerle básica, pero creo que es fundamental para comenzar la charla: ¿Por qué es importante para un país el desarrollo científico y tecnológico?

- Es importante para tener soberanía, para no depender de presiones externas y para generar un tipo de sociedad más justa. Los países que basan su economía en el conocimiento necesitan mayor nivel educativo y esto hace que sean sociedades más democráticas. Además, las empresas de bases tecnológicas distribuyen mucho mejor las ganancias entre el personal que aquellas que son del tipo extractivo o que requieren menor capital intelectual para su desempeño. Apoyar una diversificación de la economía basada en el conocimiento persigue no sólo un objetivo económico, sino de desarrollo y justicia social.

- ¿Hacia dónde va el desarrollo científico en Argentina?

- Estamos tratando de orientarlo. El desarrollo científico no tuvo lineamientos muy claros. Hubo ciertas excepciones, una de ellas fue la CONEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) con su derivación hacia INVAP (Investigación Aplicada). Allí hubo toda una apuesta continua a un desarrollo tecnológico que rindió sus frutos. Luego tuvimos dos instituciones orientadas,como el INTI y el INTA,que cumplen un rol fundamental en el asesoramiento al pequeño emprendedor y a empresas de mayor envergadura. El CONICET tuvo siempre una posición ecléctica respecto al desarrollo de la ciencia porque su función es esa, garantizar el desarrollo armónico de todas las disciplinas. Pero no había un mecanismo de acoplamiento entre ese conocimiento generado por las instituciones y nuevos emprendimientos productivos. Lo que estamos tratando de fomentar es este cambio cultural a través del cual la ciencia llega al ciudadano común a través de hechos concretos, y para eso estamos apoyando distintos tipos de iniciativas.

- ¿Por ejemplo?

- Una es la creación de nuevas empresas de base tecnológica. Esto además de generar una actividad económica que, en la mayoría de los casos, implica exportaciones de productos con valor agregado, genera puestos de trabajo en el país para profesionales y para personal no calificado. Otra cosa que estamos haciendo es apoyar al consorcio público-privado, no al sector público o al privado por separado como veníamos haciendo, sino forzar una asociación desde el inicio para garantizar que se cree conocimiento y que se transforme en un producto o servicio en un plazo razonable.

- ¿“El común de la gente” percibe la importancia del desarrollo científico-tecnológico?

- Creo que, por todo lo que se ve por televisión, tienen en claro que la ciencia mejora la calidad de vida de los países desarrollados. Lo que tal vez no tiene en claro es lo que está ocurriendo en el país al respecto y cómo les va a afectar personalmente. Lo que nos falta es difundirlo más. Por eso estamos trabajando activamente, no sólo a nivel de prensa del Ministerio, sino a través de este canal que vamos a lanzar en breve.

- ¿Cómo avanza el proyecto del canal?

- Si todo sale bien, lo vamos a lanzar el 21 de septiembre.

- ¿En esa fecha por algo en particular?

- Sí, porque es el día del fallecimiento de (Bernardo) Houssay y el día de la primavera. Se da la conjunción de un hecho triste vinculado a la ciencia y de un hecho tradicionalmente vinculado a los jóvenes. Como queremos vincular ciencia con juventud, nos parece que es un día importante para hacer el lanzamiento.

- Va a ser una herramienta clave.

-  Sí, porque nos falta más marketing. Hay que mostrarle a la gente las cosas que se han hecho y me parece que lo que está ocurriendo en Tecnópolis en gran medida apunta a eso.

- Tecnópolis ha sido una experiencia más que exitosa…

- Sí,  creo que va a ser un hito y que va a quedar instalado. Va ser muy difícil que no se repita, porque la respuesta del público indica que ha sido una decisión muy acertada.

- Hay un nivel de inversión en la ciencia que no hubo en otros momentos de la historia argentina.

- Es un record histórico, claramente. Esto ya se refleja en la productividad de los investigadores. Creemos que esto debe ser una política de Estado; que va a ser muy difícil para un gobierno futuro revertir esta decisión de haber jerarquizado la ciencia.

- Los jóvenes son un factor clave para toda la política que desarrolla el Ministerio.

- Totalmente. La juventud juega un papel fundamental en la ciencia. Si uno analiza qué edad tenían aquellos científicos que hicieron aportes fundamentales, ve que en su mayoría tenían menos de 30 años. Con algunas variaciones de acuerdo a la disciplina.

Hay un componente de arrogancia que uno tiene en la juventud - como especialista en endocrinología, sé que esto se debe al nivel de testosterona en los hombres y a los niveles de andrógenos en las mujeres- , que hace que uno tienda a desafiar el dogma establecido. Tratan de encontrar una alternativa que a nadie se le ha ocurrido. Tratan de desafiar el sistema y ser los primeros en hacer algo. Con el tiempo uno se vuelve más cauto, más conservador, y apuesta más a lo seguro. Pero si todos fuéramos gente grande, sólo haríamos aportes incrementales. Haríamos más de lo mismo hasta que el sistema se agotara. Tenemos que tener sí o sí una proporción importante de jóvenes haciendo ciencia que cuestionen continuamente nuestras concepciones. Así es como avanza la ciencia.

- ¿Hay áreas específicas en las que el desarrollo profesional esté carente y haya que apuntalarlas más?

- Es todo muy asimétrico. Hasta hace poco teníamos un problema muy serio, no había suficientes meteorólogos para cubrir los cargos que la Ley impone en los aeropuertos. Había que cerrar aeropuertos porque no había meteorólogos. Por eso hicimos un acuerdo con el Servicio Meteorológico y estamos dando becas de estudios para que se formen profesionales para ocupar esos cargos. Va a haber por los menos 64 personas que van a salir con un trabajo bajo el brazo. En áreas como la computación tenemos un déficit de miles de profesionales. Ahí hay un problema porque se requiere cierto gusto por la matemática y eso no es algo que se trasmita en el secundario. Por eso hay que hacer un trabajo a nivel de la enseñanza de la matemática, sobre todo en el secundario. Hay que desmitificar que la matemática sea más difícil que otras disciplinas. Eso depende de cada persona. A aquellos que tienen más facilidad para el razonamiento que para la memoria les resulta más fácil la matemática que la literatura, por ejemplo.

- Hay ocasiones en que los científicos tratan de deslindar a la ciencia de la política; sin embargo, hay un hilo conductor entre ellas.

- Sí, totalmente. No existe la ciencia aséptica. La política y la ciencia son dos artes ligeramente distintas, pero complementarias. La política es el arte de lo posible y la ciencia es el arte de lo soluble, lo que tiene solución. Entonces, la política científica es un arte complejo pero interesante, porque tiene que encontrar soluciones posibles a los problemas que plantea la sociedad. Creo que una interacción entre la ciencia y la política puede ser muy enriquecedora. Al político le da herramientas para gobernar. Un estadista hoy no pude no tener una posición tomada respecto al cambio global, la biotecnología, la agricultura industrial, la minería, son todos temas que están en la agenda política de hoy. Algún tipo de formación deben tener, al menos para entender los puntos de vista que existen. Al mismo tiempo, al científico se le requiere cierta formación política para saber para qué va a servir lo que está haciendo. Porque ningún hallazgo es totalmente inocuo, y el primer nivel de control social de la ciencia lo da el propio investigador. Entonces el investigador tiene que tener una formación política y también ética. Tiene que saber que la sociedad le está dando fondos, le ha pagado una carrera y espera que sepa lo que hace. No puede jugar al aprendiz de brujo. No puede eludir las responsabilidades y decir que no sabía que eso que hacía podía servir para bien o para mal. Ninguna formación ultraacotada es admisible. Ni políticos que ignoren de ciencia, ni científicos que ignoren la política. Pero eso implica un cambio cultural importante.

- En ese sentido, tanto el Gobierno de Néstor Kirchner como el de Cristina han tomado a la ciencia y al desarrollo científico como algo trascendente.

- Totalmente. Esto empezó con Néstor Kirchner y fue un cambio inédito en la historia. Hasta el 2002,  yo tenía una actividad gremial defendiendo a los investigadores y Néstor me dejó sin trabajo, porque él aumentaba los sueldos sin que hubiera ninguna protesta en la calle.

Nunca antes hubo un presidente que tuviera la preocupación por la ciencia que tuvo Néstor y que tiene también Cristina. Nunca antes hubo una mención constante de la importancia de la ciencia en los discursos presidenciales como hay ahora y, además, acompañada por decisiones concretas. Decisiones en lo presupuestario, en lo político. Yo creía que no iba a vivir esto, que nunca iba a ocurrir esto en Argentina. Pero está ocurriendo ahora y no como una decisión de último momento, es importante aclarar esto, no es una decisión cosmética que se les haya ocurrido apoyar al arte, a la ciencia y a la tecnología. Apoyar a la ciencia y la tecnología es parte inherente del modelo que se plantea en el país. No podemos tener un desarrollo soberano, una inserción digna en la economía globalizada y apostar al trabajo de calidad, si no tenemos ciencia y tecnología local.

 

 

Publicado originalmente en Revista "2016"

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