Cosa de locos

Publicado en por Héctor Bernardo

Macri quiere cerrar el Borda y el Moyano

 

 

 

 

El plan de Salud Mental del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires propone cerrar los dos centros asistenciales más importantes en lo que representaría el primer paso para la privatización de esa área del Estado. Además, el cierre escondería un tremendo negocio inmobiliario que pretende reutilizar los valiosísimos terrenos en donde hoy se encuentra emplazados.

 

 

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires existen sólo 4 hospitales dedicados a la Salud Mental: los neuropsiquiátrico Torcuato de Alvear, Tobar García,  José Tiburcio Borda y Braulio Moyano. Estos 2 últimos son los más grandes y albergan al 95% de las personas internadas por problemas mentales. Solamente el Borda recibe 200 mil consultas anuales y tiene más de mil personas internadas. Más allá de todos estos datos, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, anunció que planea cerrar los hospitales Borda y Moyano en los próximos dos años y remplazarlos por 10 clínicas de 50 camas cada una (lo que representa un total de 500 camas, la mitad de las que brinda el Borda).

Si bien los hospitales psiquiátricos argentinos se encentran en una situación más que crítica (desbordados, con falta de recursos y personal), los especialistas coinciden en que la política de Salud Mental impulsada por Macri en lugar de ser un avance representa un retroceso para los derechos de las personas con problemas mentales y atentan contra las corrientes de  desmanicomialización.

En contraposición a lo que establece la Ley de Salud Mental, Macri propone un modelo que se inspira en los psiquiátricos privados, lugares de puertas cerradas con una lógica de encierro y control mucho mayor a la que existen en los hospitales psiquiátricos públicos.

El modelo macrista se inspira en el Instituto de Neurociencia de Buenos Aires (INEBA), clínica privada de atención neuropsiquiátrica. Este tipo de proyectos responde a una lógica completamente distinta a las del Borda y el Moyano que son hospitales de puertas abiertas donde puede entrar el resto de la comunidad y que permiten que se realicen prácticas como la de Radio La Colifata. Establecimientos como el INEBA, son lugares cerrados donde se controla a los pacientes con cámara de televisión y que no favorecen a la interacción.

Este proyecto también choca con todas las corrientes actuales que proponen un proceso que tienda a la desmanicomialización (rehabilitación y reincisión de los pacientes en la sociedad, con la menor taza de encierro posible). Los especialistas aseguran que proyectos como el de Macri, que tienden a la clausura y al control de los pacientes, refuerzan la idea de que el enfermo mental es peligroso y que hay que mantenerlo aislado.

Este modelo se plasmaría con la creación de 10 centros de atención con 50 camas cada uno (500 camas en total). Esta iniciativa del macrismo recibió serias críticas de todo el arco político opositor y de los especialistas en Salud Mental. Es en este sentido que Luís Óman, miembro de la Unidad Psiquiátrica Nº 20 del Servicio Penitenciario Federal del Hospital Borda, en declaraciones realizadas en el programa Marca de Radio, señaló: “Cuando él (Macri) está pensando en construir esos 10 institutos, está pensando en construirlos fuera de todo tipo de red. Esas camas deben ser parte de una atención primaria y comunitaria. Esas 10 instituciones con 500 camas que Macri propone tienen la mirada del negocio privado. No tiene nada que ver con la Ley de Salud Mental”.

La crisis que atraviesan los hospitales psiquiátricos no representa una situación aislada del resto de área de Salud de la Ciudad de Buenos Aires. Miguel Sánchez, secretario general adjunto de Asociación Trabajadores del Estado (ATE) del Hospital Borda, señaló: “En los 33 hospitales de la ciudad faltan insumos, falta personal. El gobierno porteño aplica políticas que no responden a las necesidades de la gente”.

“Esta situación es aún más grave en lo que respecta a las personas que tienen problemas de salud mental – agregó-. A las personas que tienen problemas mentales los primeros que los abandonan son los familiares. El Gobierno de Macri planteaba que iba a buscar familias sustitutas para estas personas, pero la realidad es que casi nadie se quiere hacer cargo de un paciente que tiene estos problemas. La falta de difusión sobre el manejo de la Salud Mental y las prácticas del gobierno porteño que refuerzan la idea de que el enfermo mental es una persona peligrosa generan un gran desconocimiento, y esto genera miedo. Los muros los crea la sociedad, que tiene miedo de enfrentar a la locura. A los pacientes que se recuperan y que están en condiciones de reinsertarse en la sociedad nadie los ayuda”.

“El Estado en el último tiempo a sumado al Borda otras patologías que no son las nuestras: la drogadicción y el alcoholismo. Patologías para las que no estamos preparados. Ese problema social lo tiene que resolver el Borda con el poco personal que tiene y con la falta de insumos que sufre”.

Sánchez agregó que “Macri está acostumbrado a manejar negocios, no entiende que el Estado está para brindarle un servicio a la sociedad. Por eso la mirada que él tiene sobre la Salud es la del  negocio privado”.

 

El negocio inmobiliario

 

Detrás de la decisión del jefe de Gobierno porteño de cerrar estos dos hospitales psiquiátricos no sólo se encontraría una visión retrograda y despectiva sobre de la Salud Mental. Combinada con el desprecio que Mauricio Macri ha demostrado por el rol que el Estado debe cumplir en la sociedad argentina, existiría la intención de generar un  gran emprendimiento inmobiliario al reutilizar los valiosísimos terrenos que hoy pertenecen al Borda y al Moyano.

Estos dos hospitales ocupan predios que tienen alrededor de 15 hectáreas cada uno y están ubicados en el barrio de Barracas, una zona muy codiciada por gran número de inmobiliarias. En los últimos tres años los precios en la zona subieron hasta alcanzar la cifra de 2 mil dólares el metro cuadrado. Muchos aseguran que el Gobierno porteño pretende hacer allí un nuevo Puerto Madero.

Es en este sentido, que el recientemente electo diputado nacional, Carlos Heller, en declaraciones al matutino Página/12, señaló: “si no paramos a (Mauricio) Macri, va a transformar la Ciudad en una gran inmobiliaria”, y advirtió que Macri “cuando ve la Villa 31, dice ‘qué hermoso espacio para hacer otro Puerto Madero’; cuando ve hospitales como el Borda y el Moyano, dice ‘qué hermoso negocio se podría hacer...’ Tenemos que parar eso, e ir hacia una ciudad inclusiva”.

En la misma línea, diferentes organizaciones sociales y médicas a través de un comunicado sostuvieron que “Macri y su ministro de Salud Lemus, incumplieron con la Ley de Salud Mental al no implementarla ni promocionarla, al no convocar y consultar al Consejo General de Salud Mental para el desarrollo del nuevo plan, quedando encubierto de esta forma el gran negocio inmobiliario y de Salud que este representa”.

Luego, el comunicado agrega que “tanto el Consejo General de Salud Mental, el Foro de Instituciones de la Salud Mental, el Movimiento Social de Desmanicomialización y Transformación Institucional, el Frente de Artistas del Borda, Profesionales de Salud, pacientes, familiares y la comunidad rechazamos este plan que con el disfraz de la transformación no hace más que ir contra el Hospital Público. La política de Salud Mental que proponga alternativas a la Institución Manicomial debe actuar simultáneamente sobre el aparato estatal, la conciencia social, y todo el entramado profesional, jurídico, gremial y del Estado”.

Es en este sentido que los especialistas sostienen que el gobierno de Macri ha agravado la crisis que vive el Sistema de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Y aseguran que al permanente deterioro de los edificios, la falta de personal y de equipamiento adecuado, el Gobierno porteño agregó un desastroso sistema de abastecimiento. Al centralizar la compra de insumos, demoró las cirugías previstas por cada hospital y los condenó a la continua falta de materiales para atender a los pacientes. Hoy muchas guardias no pueden trabajar correctamente por no contar con los elementos necesarios. A esto se le suma una deliberada desinversión en el área que manifiesta la indiferencia de la gestión de Macri frente a la salud de quienes no poseen recursos para atenderse en clínicas privadas.

Miguel Sánchez, secretario general adjunto de ATE  Hospital Borda, señaló que “la gente del Gobierno de la Ciudad en lo único que piensa es en hacer un negocio inmobiliario. A ellos nunca les interesó en lo más mínimo solucionar los problemas de la Salud. Cuando vieron al Borda, al Moyano y al Infanto Juvenil (Tobar García), vieron una gran cadena y la perspectiva de hacer un gran negocio inmobiliario”.

El personal del Borda ha denunciado constantemente la falta de inversión en infraestructura. Y denuncian que el incumplimiento con las tareas de refacción de la red de gas en gran parte del edificio demuestran que el gobierno porteño tiene la intención de desmantelar los servicios de Salud Mental. El dirigente de ATE Mario Muñoz, en recientes declaraciones periodísticas señaló que: “El lanzamiento de este plan es la pantalla de una maniobra liquidacionista destinada al cierre de todos los hospitales neuropsiquiátricos con el objeto de utilizar ese predio para un fabuloso negocio inmobiliario”.

En la misma línea Sánchez señaló: “La Ley de Salud no fue cumplida en ninguno de sus aspectos. La Ley dice que tienen que existir Casas de Medio Camino para reinsertar a los pacientes a la sociedad, pero las Casas no se han creado. El ministro de Salud porteño nunca vino al hospital, no conoce cuáles son las problemáticas del área. Las políticas de este gobierno en cuanto a Salud Mental muestran un marcado retroceso en este tipo de problemáticas”.

Las políticas de Salud implementadas por Macri no hacen más que seguir acentuando la diferencia entre ricos y pobres. Mientras que en la zona norte de Ciudad de Buenos Aires la mortalidad infantil es del 5 por mil, en los barrios de la zona sur (la zona más pobre) llega a casi el doble.

El despreció por el rol del Estado, el ataque hacia los más débiles en pos de los negocios privados, el maltrato hacia los que menos tienen son actitudes más que repudiables, pero estos males se agravan cuando son parte de la política y de la ideología de quién, como Macri, deben conducir el destino de muchos de los argentinos.

Originalmente publicado en la revista 2010Dosmildiez

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