La DEA: un viaje de ida

Publicado en por Héctor Bernardo

La DEA: un viaje de ida

El presidente Evo Morales propuso “disolver” la agencia norteamericana y “cerrar todas las bases de Estados Unidos en la región”. Mientras el mundo se aleja de la DEA, Argentina firma convenios y sea alinea con una entidad que, más que combatir al narcotráfico, parece pelear por su monopolio.

Por Héctor Bernardo

“¿Con qué moral Estados Unidos certifica a otros países si no hace ninguna acción para reducir la demanda de estupefacientes cuando el mayor número de consumidores está en ese país?”. Esta pregunta, que tal vez muchos se hacen en voz baja y en círculos reducidos, la hizo este jueves durante su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales.

Durante su participación en la Sesión Especial de la Asamblea General sobre el Problema Mundial de las Drogas, Morales criticó el papel de la DEA en América Latina y cuestionó los verdaderos intereses que la Casa Blanca en su supuesta “lucha contra el narcotráfico”.

“Es necesario examinar el trasfondo geopolítico de la lucha contra las drogas. Con el fin de la Guerra Fría y el Plan Cóndor, Estados Unidos vio reducida su capacidad de organizar golpes de Estado y así justificar políticamente el apoyo a las dictaduras”, aseguró el presidente boliviano.

Morales aseguró que Estados Unidos “creó, con el problema de las drogas, la excusa mañosa para aplicar una lógica imperialista de control de las fuerzas policiales y las Fuerzas Armadas de la región, para interferir en la administración de los Estados. El Imperio ha utilizado esta guerra hipócrita para inducir una estrategia militar y geopolítica intervencionista en las zonas ricas de recursos naturales, para el control y saqueo de los mismos. Donde está instalada la DEA y las bases militares de Estados Unidos, crece el narcotráfico, la delincuencia, los gobiernos privatizadores, los sistemas judiciales y policíacos de la narcocorrupción, la riqueza ilegal, las élites millonarias corruptas servibles y funcionales al imperio”.

Por todo ello, el presidente Morales propuso “disolver la DEA, cerrar las bases militares norteamericanas, acabar con las certificaciones unilaterales, acabar con el intervencionismo y aprobar una resolución para terminar de una vez con el secreto bancario”.

A contramano de América Latina

Desde el triunfo de la alianza Cambiemos en las elecciones presidenciales, Argentina modificó el eje de su política interior y exterior con giros que en algunos casos han sido de 180 grados, alejándose de todas construcción regional.

Mientras Evo Morales plantea “nacionalizar la lucha contra el narcotráfico”, los funcionarios argentinos se reúnen con integrantes de la DEA y se alinean cada vez más con la política norteamericana.

El presidente boliviano aseguró que mediante las políticas que aplicó su Gobierno –la principal, el alejamiento de la DEA–, Bolivia logró “disminuir desde 2011 a 2014 en un 34% el cultivo de coca, alcanzando sólo una superficie neta de 20 mil 400 hectáreas”, pero eso parece no importarle a las autoridades argentinas.

Hace pocos días, el ministro de Defensa argentino, Julio Martínez, se reunió con la subsecretaria de Estado para el Control de Armas y Asuntos de Seguridad Internacional de los Estados Unidos, Rose Gottemoeller.

Tras el encuentro, el ministro señaló: “Avanzamos en una serie de temas que incluye la participación en misiones de paz, la cuestión antártica y la lucha contra el narcotráfico”.

A raíz de aquella reunión fue que el senador por el Frente para la Victoria, Juan Manuel Abal Medina, afirmó que “Las cuestiones de defensa externa corresponden a las Fuerzas Armadas y las de seguridad interna a la Policía y otros cuerpos de seguridad. El especialista Gabriel Tokatlian explica que la militarización como respuesta al narcotráfico reproduce otras graves prácticas institucionales: el incremento de las violaciones de los derechos humanos y de la desmoralización de los militares; la aparición de grupos paraestatales asociados con miembros de las fuerzas armadas; el debilitamiento de la defensa del país y la vulneración de la inteligencia del Estado”.

“Las experiencias de militarización demostraron que la intervención militar no es garantía para desarmar el mercado de drogas ilegales y sí para incrementar los niveles de violencia en la sociedad. El Estado nacional debe atacar el narcotráfico, pero sobre la base de diagnósticos rigurosos. Atacar sus problemas de fondo requiere serias reformas que apunten a la profesionalización de las fuerzas policiales”, aseguró el senador.

En la misma línea, el ex diputado nacional Carlos Raimundi, en una entrevista publicada en Contexto y titulada “Para combatir el narcotráfico no hay peor cosa que obedecer a la DEA”, criticó el actual alineamiento del Gobierno argentino con la política que Washington despliega en la región.

En esa entrevista, Raimundi aseguró que “otra de las señales claras del cambio de eje geopolítico del nuevo Gobierno argentino es el decreto de emergencia en materia de seguridad. Al permitir la injerencia de las fuerzas armadas en temas de seguridad interna y con la Ley de derribos, lo que hace es, con la excusa de combatir al narcotráfico, volver a situar al país en la esfera de la DEA. Está claro que la DEA es un mecanismo de control del ‘patio trasero’, no de combate al narcotráfico. Esto es ingresar en un nuevo eje geopolítico, no es priorizar el combate contra el narcotráfico, porque para combatir el narcotráfico no hay peor cosa que obedecer a la DEA”.

Más allá de todas estas críticas, el Gobierno de Mauricio Macri se alinea cada vez más con la política norteamericana y sus funcionarios, como la actual ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien señaló con mucho entusiasmo que “la DEA está muy contenta que Estados Unidos y Argentina sean capaces de reconstruir su relación”.

Un dato no menor es la denuncia que realizó el diario Página/12 en un artículo titulado “Un policía bien relacionado con la DEA”. En él se señala que el recientemente designado jefe de la Policía Federal, Néstor Roncaglia, “era el nombre bendecido por la embajada de Estados Unidos para conducir la Federal. De estrechos lazos con la DEA”.

“Mauricio Macri reveló en su momento que puso a Palacios como jefe de la Metropolitana por consejo de Estados Unidos e Israel. En este caso, no se sabe si hubo una llamada a la embajada norteamericana, pero no hay dudas de que Roncaglia es un niño mimado de Washington”.

Cabe aclarar que este organismo criticado duramente por el presidente de Bolivia ha sido acusado en varias oportunidades de no combatir el narcotráfico sino de intentar monopolizarlo. Los escándalos internacionales que han envuelto a la DEA no son pocos. Uno de los últimos fue el que ocasionó la renuncia de la directora de la DEA, Michele Leonhart, a principios de 2015.

Para Argentina, el alineamiento con la DEA se puede transformar en un camino sin retorno.

Publicado originalmente en Diario Contexto (www.diariocontexto.com.ar)

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Comentar este post